Cerrada de golpe o con la llave echada: no es lo mismo
Lo primero que te preguntaremos es si la puerta se ha cerrado sola o si está cerrada con llave. Cuando solo ha saltado el resbalón, lo normal es poder abrir actuando sobre el pestillo desde fuera con láminas y ganchos, sin tocar el bombín. Es el caso más repetido en verano, cuando la corriente entre ventanas abiertas empuja las puertas de pisos y chalés y las deja encajadas.
Si la llave está echada, entran en juego los pasadores de la cerradura y todo depende del cilindro. Algunos modelos corrientes admiten técnicas de manipulación; los de seguridad están diseñados precisamente para impedirlas. En ese caso te explicamos qué alternativa queda, que suele pasar por sacrificar el bombín y montar uno nuevo antes de marcharnos.
Puertas de todo tipo en un término muy variado
En el casco antiguo encontramos puertas de madera con cerraduras de embutir que llevan décadas en su sitio; en las urbanizaciones, blindadas de chalé y cancelas metálicas a la entrada de la parcela; en los bloques de la Cala, puertas de apartamento con cierre multipunto. Cada una pide una técnica distinta, y saber qué es habitual en cada zona nos permite ir preparados desde el primer momento.
También abrimos trasteros y plazas de garaje comunitarias, locales comerciales con cierre de persiana y buzones que se han quedado sin llave. Cuando la puerta pertenece a una comunidad de propietarios, te pediremos que nos indiques quién la administra para dejar constancia de la apertura y evitar malentendidos con los vecinos.
Qué necesitamos para abrir tu puerta
Abrir una vivienda es un trabajo de confianza, así que antes de dejarte pasar comprobaremos que tienes derecho a hacerlo. Sirve el DNI con la dirección, un contrato de alquiler, un recibo de suministros a tu nombre o cualquier papel que lo acredite. Si toda tu documentación está dentro, la revisamos juntos en cuanto la puerta quede abierta.
Al llamar, dinos la dirección exacta, si hay barrera o conserje en la urbanización y qué ha pasado con las llaves. Si además puedes enviarnos por WhatsApp una foto de la cerradura vista desde fuera, mucho mejor: nos revela la marca y el tipo de cilindro, y con eso decidimos qué herramienta y qué recambio llevar.
Después de abrir: ¿conviene cambiar algo?
Si has perdido las llaves o te las han robado junto a algo que indique dónde vives, lo prudente es cambiar el bombín ese mismo día. Quien las tenga podría usarlas, y un cilindro nuevo te ahorra muchas noches de dudas. Llevamos modelos compatibles con las puertas más comunes de la zona para dejarlo resuelto en la misma visita.
Si las llaves siguen localizadas, por ejemplo encima de la mesa de la cocina, no hace falta cambiar nada. Aprovechamos entonces para revisar que el resbalón y el cerradero trabajan bien, porque una puerta que se cierra sola con demasiada facilidad acabará dándote otro susto el día menos pensado.